Archivos Mensuales: diciembre 2015

#Venezuela Bolivariana

Venezuela: las dos tácticas de la derecha

Caricatura: Misión verdad.

​Mucho se ha hablado de que la derecha no hizo campaña para las elecciones del Domingo 6 de Diciembre en Venezuela. No es así. En realidad, la MUD (Mesa de Unidad Democrática) trabajó intensamente para tratar de derrotar al gobierno de Nicolás Maduro. Sólo que su campaña no la hizo en el terreno electoral, porque es un espacio en el cual ha sido sistemáticamente derrotada desde el triunfo del Comandante Hugo Chávez Frías en las elecciones presidenciales de Diciembre de 1998.

Su táctica ha sido otra: promover el desabastecimiento programado de artículos de primera necesidad para, de ese modo, desatar la ira popular en contra del gobierno; “calentar la calle” mediante provocaciones, el terrorismo mediático y la desinformación; establecer vínculos y articular acciones desestabilizadoras dentro del país con la ayuda del paramilitarismo sudamericano comandado por Álvaro Uribe Vélez desde Colombia; y contribuir a una campaña internacional, de una intensidad y coberturas muy pocas veces vista en la historia, para satanizar al gobierno bolivariano, distorsionar las informaciones sobre lo que está ocurriendo en ese país y reclutar, bajo las órdenes de José M. Aznar en su calidad de lugarteniente de Washington, una legión de presuntos guardianes de la democracia que con sus escritos y conferencias atacan sin cesar, desde los medios hegemónicos, al gobierno de Nicolás Maduro.

Esa derecha tiene un ADN incorregiblemente autoritario: apoyó fervientemente el golpe de Abril del 2002 y con sus dirigentes tomó por asalto Miraflores pensando que el pueblo chavista sería indiferente ante la usurpación del poder presidencial; apoyó el antipatriótico paro petrolero y el lock-out patronal de Diciembre 2002-Febrero 2003; y más recientemente, convalidó la sedición encabezada por Leopoldo López precipitada el resultado de la elección presidencial de 2013 y, sobre todo, por la categórica derrota sufrida en las regionales de Diciembre de ese mismo año.

Se trata, por lo tanto, de una formación política profundamente antidemocrática y que sólo juega una de sus cartas en las lides electorales; la otra la reserva para librar batalla en la economía, en la sociedad y en el sistema internacional, con cualquier arma, legal o ilegal. Una de sus líderes, Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, ha repetido hasta el cansancio que “el 6 de diciembre o gana la oposición o hay fraude.” Sería difícil encontrar una muestra más irrefutable de espíritu contrario a la democracia que una expresión como esa.

¿Qué hará entonces la derecha venezolana? Hay dos escenarios posibles. Si llegara a ganar, siendo que “ganar” significa obtener una mayoría en la Asamblea Nacional, seguramente que proclamará el carácter plebiscitario de la elección y exigirá la renuncia de Nicolás Maduro.

Dado que se trata de una elección parlamentaria y que la presidencia no está en juego es obvio que aquél jamás podría aceptar un chantaje de ese tipo. No sólo él sino también y sobre todo el pueblo chavista. Además, dado que gracias a la Constitución bolivariana existe un instituto, el “referendo revocatorio”, que puede ser utilizado para remover legalmente a un presidente al promediar su mandato, una oposición respetuosa de las reglas del juego democrático en lugar de apostar a la sedición o a la guerra económica debería organizarse para dar la batalla en dicho referendo. Pero no es el caso de la derecha venezolana.

Llama la atención que entre los presidentes latinoamericanos que han pretendido darle lecciones de democracia al gobierno bolivariano –Ricardo Lagos y Fernando H. Cardoso entre los más conspicuos- ninguno de ellos cuenta en su país con un instituto legal tan profundamente democrático como el que asegura la Constitución chavista. Pero esa falencia es una minucia que no los arredra. Es más, en el caso de Chile, ninguna de las constituciones que rigieron su vida política surgió de una asamblea expresamente elegida por la ciudadanía para tal efecto. Eso no impide que el ex presidente Lagos pontifique sobre los problemas de la democracia en Venezuela.

En conclusión: la derecha apelará a sus dos tácticas para tratar de obtener la ansiada “salida” de Maduro y el “cambio de régimen” que Washington alienta sin disimulos. Si prevalece en la elección argumentará que el pueblo se manifestó en su contra y que debe renunciar; y si las urnas favorecen al gobierno gritará “fraude” con todas sus fuerzas.

Desgraciadamente, estas dos tácticas de la oposición sólo pueden desatar la violencia, tal como ocurriera en los primeros meses del 2014. Será una dura prueba para el gobierno bolivariano evitar que la conducta de una coalición que no está dispuesta a competir según las reglas del juego democrático provoque otra vez un caos como el desatado en esa ocasión y que le costó al país 43 muertos, más de trescientos heridos y considerables daños materiales. Podrá discutirse, y mucho, sobre cómo se ha llegado a esta situación.

El perverso accionar del imperialismo y la derecha vernácula ha sido de una tremenda malignidad, agigantando los problemas de ineficiencia y corrupción oficial. Pero, en un momento en que arrecian las críticas a los yerros y torpezas del gobierno bolivariano, es preciso subrayar, con más fuerza que nunca, que los aciertos históricos del chavismo superan con creces las deficiencias que se le puedan atribuir al gobierno de Maduro.

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#VenezuelaBolivariana

Maduro: La derecha pretende restaurar el neoliberalismo a través de la nueva Asamblea Nacional

Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Foto: EFE (Archivo)

El presidente de la República, Nicolás Maduro, denunció este lunes que con la mayoría obtenida por la derecha en los comicios parlamentarios del 6 de diciembre, la burguesía pretende acabar con los logros que conquistó el pueblo en 16 años de Revolución Bolivariana, y restaurar sus políticas neoliberales.

“Ya sienten que tienen el poder y han sacado los colmillos para perseguir al pueblo. La burguesía viene a imponer  la restauración neoliberal“, expresó desde el Palacio de Miraflores, en Caracas, donde sostuvo un encuentro con los ministros y gobernadores del país.

El jefe de Estado denunció que la alta burguesía ya está ejerciendo presión sobre los diputados de la derecha que conformarán el parlamento, que comenzará  sus funciones el 5 de enero de 2016, para que éstos anulen las leyes que garantizan la defensa de los trabajadores y la protección del pueblo.

“Hoy la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecamaras)  y el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) salieron  a darle la orden a su bancada que deroguen  la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT) y la Ley Orgánica de Precios Justos”, dijo en transmisión de Venezolana de Televisión.

Asimismo, indicó que la Cámara Inmobiliaria de Venezuela solicitó la anulación  de la Ley Arrendamientos Inmobiliarios, la Ley de Emergencia de Vivienda y Terrenos Urbano, y la  Ley Contra la Estafa Inmobiliaria.

“El capitalismo no entiende de razones ni leyes. Los representantes de la derecha no tienen palabra, sólo tienen intereses de chequeras y dinero en los bolsillos y tienen un plan de destruir a revolución bolivariana como sea”, advirtió el Presidente.

De este modo, llamó a los ministros, gobernadores y dirigentes del Gran Polo Patriótico a informar a los venezolanos sobre estas acciones. “El pueblo tiene que saber y compartir todas estas cosas en un debate crítico. Nos impusieron una fórmula del capitalismo salvaje en la sociedad para hacer sufrir al pueblo, y generar una reacción (electoral) que estamos evaluando con objetividad absoluta”.

De igual modo, adelantó que el Ejecutivo profundizará la atención de las necesidades de la población a través del Gobierno de Calle.

“Vamos a retomar métodos de Gobierno de Calle directo y vamos a desarrollar una metodología en estos días”, afirmó  Maduro.

En su alocución, el jefe de Estado destacó que en los comicios parlamentarios, las fuerzas revolucionarias obtuvieron el 43% del respaldo en las urnas, gracias al espíritu heroico y convicción política de los patriotas, revolucionarios y chavistas, que resistieron a los embates de la guerra económica perpetrada por la derecha, como método para desestabilizar al país  y retomar el poder político.

Recordó en  junio de  2013,denunció las artimañas de la derecha para generar colas, que en su oportunidad lograron ser controladas, y que luego de perder las elecciones municipales en diciembre de ese año, desarrollaron acciones violentas y terroristas que dejaron un saldo de 43 muertos y 900 heridos, “para luego  luego  imponer el escenario de la guerra económica contra el pueblo”.

Asimismo, cuestionó el hecho de que a pesar de que en 16 meses continuos el Gobierno logró pagar 27 mil millones de dólares de sus deuda externa, el mercado internacional aumentó el riesgo país.

#VenezuelaBolivariana

La Revolución bolivariana no está acabada

Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg

Esun delito regodearse con la desdicha ajena, particularmente si ocurre en medio de una tormenta perfecta de mentiras y sandeces sobre Venezuela que ha girado, un día tras otro, con la clara intención de engullirnos. Ignacio Ramonet lo explicaba muy bien anoche en Telesur, cuando todavía no se conocían los resultados de las elecciones legislativas, que dio la mayoría a la oposición. La Revolución bolivariana no está acabada, ni mucho menos, aunque desde arriba, de las transnacionales mediáticas y de las élites políticas, solo llueva fango sobre ella.

El director de Le Monde Diplomatique analizaba por qué. Esta fue una elección para la Asamblea Nacional, pero el sistema de gobierno venezolano es presidencial. Se puede tener una victoria en un Parlamento de 167 curules, que dan un margen de poder, pero limitado, como ocurre en EEUU. Los cubanos lo entendemos muy bien: el Presidente Obama tiene prerrogativas para gobernar y tomar decisiones a diario, pero derogar el bloqueo es un negocio del Congreso. Y aún así sabemos que Obama tiene facultades que no ha utilizado, cuando podría perfectamente dejar en un cascarón inútil esta política espuria. Vaya usted a saber por qué.

Quien haya seguido estas elecciones no puede ignorar que se ha legitimado al Poder Electoral y la institucionalidad venezolanos. Hubo gran tranquilidad durante toda la jornada y la nota indigna no fue del chavismo, sino del acompañamiento internacional de la oposición, que violó las normas más elementales de respeto al ejercicio eleccionario, al entrometerse en la política local.

¿Que la tiene fácil el gobierno de Maduro? Claro que no. Mantendrá ante sí el desafío constante de una derecha golpista que suele despreciar la voluntad popular, que cuenta con el respaldo político-militar de Estados Unidos y que con estas elecciones acaba de recibir una inyección de esteroides. Que intentará, con ánimo renovado, hacer retroceder no solo en Venezuela -ya sabemos el peso específico de la revolución chavista en el ámbito continental- un proceso que hizo ciudadanos a millones de pobres y que ha estado permanentemente acosado por el boicot económico y el crimen organizado al servicio del neoliberalismo trasnacionalizado y el paramilitarismo.

El temor es que, de avanzar los objetivos de esa derecha de cacerolas y bandera yanqui, el desmontaje simbólico y social de la Revolución en Venezuela se convierta en una actividad salvaje que haga retroceder lo que hasta ahora se ha conseguido. La intransigente radicalidad contra el Gobierno bolivariano, fuente de la orfandad orgánica y de liderazgo de la oposición en casi dos décadas de chavismo, tiene una doble naturaleza: por un lado posee una alta capacidad autodestructiva, pero por la otra resulta muy peligrosa dada su (no verbalizada ahora pero patente) tradicional apuesta política por la sangre.

#EleccionesEn Venezuela

Elecciones en Venezuela: La trampa

Foto: Tomada de www.montevideo.com.uy

Las elecciones parlamentarias en Venezuela arrojan varias enseñanzas que creo necesario subrayar. En primer lugar que, contrariamente a todas las predicciones de los lenguaraces de la derecha, el comicio se realizó, al igual que todos los anteriores, de una manera impecable. No hubo denuncias de ningún tipo, salvo el exabrupto de tres ex presidentes latinoamericanos, que a las cuatro de la tarde (dos horas antes de la conclusión del acto electoral) ya anunciaban al ganador de la contienda.

Fuera de esto, la “dictadura chavista” volvió a demostrar una transparencia y honestidad del acto electoral que más quisieran tener muchos países dentro y fuera de América Latina, comenzando por Estados Unidos. El reconocimiento hecho por el presidente Nicolás Maduro ni bien se dieron a conocer los resultados oficiales contrasta favorablemente con la actitud de la oposición, que en el pasado se empecinó en desconocer el veredicto de las urnas. Lo mismo cabe decir de Washington, que al día de hoy no reconoce el triunfo de Maduro en las presidenciales del 2013. Unos son demócratas de verdad, los otros grandes simuladores.

Segundo, resaltar lo importante de que luego de casi 17 años de gobiernos chavistas y en medio de las durísimas condiciones prevalecientes en Venezuela, el oficialismo siga contando con la adhesión del cuarenta por ciento del electorado en una elección parlamentaria. Tercero, el resultado desplaza a la oposición de su postura facilista y de su frenético denuncialismo porque ahora, al contar con una holgada mayoría parlamentaria, tendrá corresponsabilidades en la gestión de la cosa pública. Ya no será sólo el gobierno el responsable de las dificultades que agobian a la ciudadanía. Esa responsabilidad será de ahora en más compartida.

Cuarto y último, una reflexión más de fondo. ¿Hasta qué punto se pueden organizar “elecciones libres” en las condiciones existentes en Venezuela? En el Reino Unido debían celebrarse elecciones generales en 1940. Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a postergarlas hasta 1945. El argumento utilizado fue que el desquicio ocasionado por la guerra impedía que el electorado pudiera ejercer su libertad de manera consciente y responsable.

Los continuos ataques de los alemanes y las enormes dificultades de la vida cotidiana, entre ellos el de la obtención de los elementos indispensables para la misma, afectaban de tal manera a la ciudadanía que impedían que esta ejerciera sus derechos en pleno goce de la libertad. ¿Fueron muy distintas las condiciones bajo las cuales se llevaron a cabo las elecciones en Venezuela? No del todo. Hubo importantes similitudes.

La Casa Blanca había declarado en Marzo que Venezuela era “una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y a la política exterior de Estados Unidos”, lo que equivalía a una declaración de guerra contra esa nación sudamericana. Por otra parte, desde hacía muchos años Washington había destinado ingentes recursos financieros para “empoderar la sociedad civil” en Venezuela y ayudar a la formación de nuevos liderazgos políticos, eufemismos que pretendían ocultar los planes injerencistas de la potencia hegemónica y sus afanes por derrocar al gobierno del presidente Maduro.

La pertinaz guerra económica lanzada por el imperio así como su incesante campaña diplomática y mediática acabaron por erosionar la lealtad de las bases sociales del chavismo, agotada y también enfurecida por años de desabastecimiento planificado, alza incontenible de los precios y auge de la inseguridad ciudadana.

Bajo estas condiciones, a las cuales sin duda hay que agregar los gruesos errores en la gestión macroeconómica del oficialismo y los estragos producidos por la corrupción, nunca combatida seriamente por el gobierno, era obvio que la elección del domingo pasado tenía que terminar como terminó.

Desgraciadamente, el “orden mundial” heredado de la Segunda Guerra Mundial, que un documento reciente de Washington reconoce que “ha servido muy bien” a los intereses de Estados Unidos, no ha sido igualmente útil para proteger a los países de la periferia de la prepotencia imperial, de su descarado intervencionismo y de sus siniestros proyectos autoritarios.

Venezuela ha sido la última víctima de esa escandalosa inmoralidad del “orden mundial” actual que asiste impertérrito a una agresión no convencional sobre un tercer país con el propósito de derrocar a  un gobierno satanizado como enemigo. Si esto sigue siendo aceptado por la comunidad internacional y sus órganos de gobernanza global, ¿qué país podrá garantizar para sus ciudadanos “elecciones libres”? Por algo en los años setenta del siglo pasado los países del capitalismo avanzado bloquearon una iniciativa planteada en el seno de la ONU que pretendía definir la “agresión internacional” como algo que fuese más allá de la intervención armada.

Leyendo la reciente experiencia del Chile de Allende algunos países intentaron promover una definición que incluyese también la guerra económica y mediática como la que se descargó sobre la Venezuela bolivariana, y fueron derrotados. Es hora de revisar ese asunto, si queremos que la maltrecha democracia, arrasada hace unas semanas en Grecia y este domingo pasado en Venezuela, sobreviva a la contraofensiva del imperio.

Si esa práctica no puede ser removida del sistema internacional, si se sigue consintiendo que un país poderoso intervenga desvergonzada e impunemente sobre otro, las elecciones serán una trampa que sólo servirán para legitimar los proyectos reaccionarios de Estados Unidos y sus lugartenientes regionales. Y pudiera ocurrir que mucha gente comience a pensar que tal vez otras vías de acceso al -y mantenimiento del- poder puedan ser más efectivas y confiables que las elecciones.

#Venezuela #El6DGanaChavez #ChavismoCierraGanando

No nos alcanzará la eternidad para arrepentirnos si no sabemos generar un gran movimiento planetario en defensa de la Revolución Venezolana

 

Con amor al Plan de la Patria, Venezuela querida, somos muchos los que queremos decirte al oído cosas de hermanos, de amor fraterno, de necesidad y de urgencia. Venezuela hermosa, de hermanos y de camaradas, tus votos también nos representan en Bolivia, en Cuba, en Ecuador, en Nicaragua, en Colombia, en México… Movilícense y voten –también- por todos nosotros, triunfen una vez más, con su fortaleza moral, con su Revolución a galope, salgan como nunca y triunfen como se debe.

Millones en todo el mundo queremos decirte Venezuela, ejemplar y amada, qué tan importante es para el planeta acompañarte con lo que se tenga y como se debe. Qué tan importante es para el mundo apoyar a la Revolución bonita, cuánto nos importa y cuánto la necesitamos triunfante y contundente.

Venezuela ha llevado la lucha de clases a un plano más avanzado que había sido silenciado de mil maneras. Hoy es extraordinariamente claro que la Revolución Venezolana nos beneficia a todos (a todos los proletarios que buscamos la unidad) para acortar distancia entre la realidad que nos abruma y la movilización que necesitamos para actuar correctamente. El pueblo revolucionario de Venezuela se ha propuesto destruir a la burguesía eso es un gran ejemplo, es una inspiración y es una conquista magnífica. Es preciso que se expanda y se profundice. Voten todos.

Tus logros ejemplares de Revolución en materia de salud, vivienda, educación y trabajo… son, entre mil cosas, un regalo y una escuela que, en tiempo brevísimo ya produjo beneficios directos e indirectos a muchos pueblos y camaradas latinoamericanos (y no solamente). La lista es enorme si sólo tomamos como ejemplo el aporte de las “Misiones” que abren los ojos venciendo enfermedades, que abren los ojos del alma y del pensamiento.

Venezuela con tu Revolución socialista nos has regalado la certeza definitiva de que la lucha por la dignidad conduce al triunfo de las aspiraciones democráticas más profundas y sinceras de los pueblos. La palabra de esta Venezuela revolucionaria es hoy en el mundo la palabra de la esperanza y del compromiso que anima a muchos y que despierta a los pueblos. Le debemos a esta Venezuela revolucionaria su fortaleza simbólica, su riqueza histórica, sus valores combativos y su moral guerrera que, pese a los pesares, endógenos y exógenos, no pierde el rumbo y no pierde la calma.

Tus cifras de Venezuela revolucionaria, aun en el momento de la peor crisis económica mundial (ocasionada por el capitalismo y sus perversiones) sostienen su ritmo real de crecimiento y sus programas fundamentales de desarrollo revolucionario. Ningún país europeo con la petulancia de llamarse “primer mundo” pude decir (a estas horas) lo mismo. Venezuela ha dado pasos firmes hacia la planificación de la economía subordinada al beneficio colectivo y hacia la subordinación de la política a la voluntad democrática y la justicia social. Hay cifras a raudales. Muy pocos pueden presumir lo mismo incluida la conciencia por lo mucho que falta hacer.

Por esto y más, propongo que nos propongamos la tarea de hacer saber a Venezuela cuánto nos importa y cuánto de vital tiene para todos nosotros un triunfo democrático contundente en sus elecciones próximas. Hacerle saber, de mil maneras, qué aprendimos, qué recibimos y qué agradecemos de su esfuerzo, talento y ejemplaridad revolucionaria. Hacerles saber que sus triunfos nos hacen falta en la medida en que ellos hacen lo que muchos no podemos. Por ahora.

Pero se trata de hacerlo saber para animar a los convencidos, a los dudosos y a los no convencidos también. Para movilizar una corriente mundial de aliento que sea contagioso y que saque a todos a votar ante las elecciones venideras. Que se logren cifras record, que la afluencia sea inédita. Que salgan todos y que voten todos acompañados fraternalmente por cientos de pueblos hermanos que se saben beneficiados y co-responsables por el ascenso de la Revolución y su multiplicación mundial. Que logremos hablar al corazón de cada venezolano y también al pensamiento de cada venezolano que lleva a hombros el trabajo de profundizar la Revolución para que sepa cuánto vale para nosotros fuera de su país y cuánto nos importa su obra colectiva y socialista. Que sienta, pues, en sus manos (a la hora de votar) la responsabilidad histórica y el privilegio de tener el pulso hermano de millones de almas solidarias en todo el mundo.

Se trata de abrir un espacio para una campaña internacionalista que le cuente a Venezuela la importancia de sus votos y cuánto nos urge, en cada país, su triunfo ejemplar en las elecciones próximas. Pedir por todos los medios mensajes para el pueblo revolucionario de Venezuela, que le cuenten por qué es tan valioso su voto y por qué la Revolución venezolana es responsabilidad internacional. Se trata de encontrar una y mil maneras de hacer llegar mensajes… y luego replicarlos para que se muestren en todos los medios alternativos y comunitarios, prensa obrera, prensa de movimientos sociales, prensa universitaria… blogs, páginas, twitters… La idea es generar una movilización comunicacional que llegue a todos (incluidos los indecisos) para salir a votar porque un continente entero acompaña las elecciones y depende también de su triunfo. ¿Nos ayudas?

P.D. Un día Venezuela amada, sabremos agradecerte y sabremos homenajear, como se debe, la paz continental que nos has regalado frenando la perversión macabra del imperio que desde tus fronteras quiere incendiar un continente entero. Somos conscientes de cuánto le cuesta al pueblo revolucionario la paz que nos regala a todos. No somos indiferentes a semejante regalo. Por eso y más tu victoria de diciembre es indispensable.

#E6DGanaChávez

Desde Ecuador se analiza el asedio contra Venezuela

Quito, 2 de diciembre de 2015 (Prensa Embajada de Venezuela en Ecuador).- Un recuento de las estrategias de desestabilización lanzadas contra Venezuela en los años de la Revolución Bolivariana, y sus repercusiones para la región, se realizó este martes primero de diciembre en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, Ciespal, con la participación de analistas de distintas latitudes.

El acto “Elecciones en Venezuela: estrategias de deslegitimación” dio lugar para que se expresara la preocupación frente a la hipotética escalada de la derecha en América Latina. Los ponentes soportaron sus argumentos sobre la inmensa cantidad de recursos que invierten las grandes empresas mediáticas internacionales para desprestigiar al Gobierno Bolivariano.

La naturalización de fenómenos de distorsión económica, la repetición y simplificación de mensajes en contra de las revoluciones latinoamericanas, la presentación del Estado como responsable de los males que aquejan a la sociedad venezolana, a pesar de la evidente participación de los sectores de la derecha nacional e internacional, y el ataque desmesurado que se presenta incluso de forma desesperada para alcanzar un triunfo en el país que es punta de lanza para los procesos de transformación en la Región; fueron los elementos centrales de las disertaciones de los panelistas.

El asambleísta Diego Vintimilla, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista ecuatoriano, a través de la teoría del lenguaje performativo planteado por John Austin, explicó la manera como mediante enunciados simples se envían mensajes poderosos para impactar negativamente a las revoluciones latinoamericanas, señalando que se privatiza el acto social de la comunicación para dejar evidenciado que no sólo existe la sociedad política y civil, sino también la sociedad mediática donde los políticos no están facultados para hablar de la cosa pública, y los votos no cuentan, sino las encuestas.

“No existe patrón más parecido entre lo que pasa en Venezuela, en Ecuador, Bolivia y Argentina como el que pretenden dibujar los medios de comunicación. El relato sobre la realidad económica de Venezuela (que hace la prensa privada en Ecuador) da cuenta de la relevancia que tiene este país para la estrategia de revertir el proceso democratizante en América Latina, pero el nivel de los medios de comunicación ha venido operando una dinámica que es igual en todos nuestros países”, expresó.

Los analistas Romain Migus y Fernando Casado explicaron con lujo de detalles dos estrategias contundentes de descrédito contra el Gobierno Bolivariano. Migus ahondó sobre la guerra económica que resiste Venezuela al explicar cómo se legalizó un ataque Venezuela por parte de un congreso extranjero para desestabilizar la moneda y auspiciar el contrabando de extracción, distorsiones que, aun cuando se han logrado combatir, significan pérdidas millonarias para el pueblo venezolano

Por su parte, Casado mostró a los asistentes la campaña que impulsa la mediática internacional para asegurar que el venezolano es un Estado perverso, vinculado al narcotráfico; a pesar de que la realidad demuestra certeros golpes contra esa actividad ilícita por parte de este gobierno y la Organización de Naciones Unidas reconoce que Venezuela combate arduamente el consumo y tráfico de drogas.

Una estrategia presenta a Venezuela como un Estado débil y la otra como un Estado criminal, adjetivos que son aprovechados para la presentación simplista de los males, junto a una simple solución que significaría la destrucción de los logros alcanzados en estos 15 años de socialismo democrático.

Fabián Solano, vicepresidente del Partido Socialista Ecuatoriano, consideró que Venezuela es el país que más padece la estrategia del llamado “golpe blando” en la región, que combina la arremetida mediática, unido al calentamiento manipulado de las calles. “De allí vemos esas imágenes de los hechos que han cobrado incluso la vida de muchos ciudadanos y ciudadanas” en el país, señaló.

La embajadora de Venezuela en Ecuador, Carol Delgado, recordó que los presidentes de la región latinoamericana, como Rafael Correa y Dilma Rousseff, se han pronunciado contra la arremetida hacia Venezuela por parte del recién electo presidente de Argentina. “Venimos acompañados por esta generación de líderes suramericanos”, señaló, al recordar además que Venezuela goza del apoyo de los hermanos pueblos de América Latina cuyos expertos electorales y autoridades se suman para refrendar la transparencia del proceso de elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre en el país, a través de lo cual queda de manifiesto la emancipación de estas naciones de la pretendida observación de los gobiernos de Europa y América del Norte que se mantuvo vigente en el pasado.

“La democracia está siendo bombardeada desde los medios, desde la economía […] cada día caen bombas que apuntan a la destrucción moral, física y espiritual de los venezolanos, sus instituciones y líderes. Si no contenemos esa agresión mañana podrían venir contra otros pueblos”, advirtió la Jefa de Misión venezolana en una conclusión que fue compartida por los panelistas y el público participante en la ronda de preguntas.

#El6DGanaChávez

La encrucijada venezolana: entre el poder para el pueblo y la restauración

En Caracas. Foto: Kaloian.

Por Fernando Vicente Prieto y Micaela Ryan

En vísperas de las elecciones del 6 diciembre, Venezuela vive el momento de máxima tensión política desde el golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002. En aquel momento, un grupo de militares, la oposición política, la jerarquía de la Iglesia Católica, la central sindical y la cámara de empresarios desalojaron del poder al Gobierno Bolivariano. Estaban insatisfechos con un conjunto de medidas redistributivas aprobadas en 2001, en especial con la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que se proponía democratizar el acceso a la propiedad en beneficio de los trabajadores rurales, afectando a la clase terrateniente. Entonces, se negaron a reconocer la nueva ley y de inmediato comenzaron a preparar un golpe de Estado.

El plan estaba muy bien armado: el 11 de abril de 2002 promovieron una movilización masiva de la oposición, luego desviaron su ruta hasta hacerla chocar con una marcha en defensa del Gobierno, a pocas manzanas del Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia.

En los edificios de la zona estaban apostados francotiradores, quienes dispararon a los asistentes de ambas marchas, matando a varias personas de uno y otro lado. Con ayuda de los medios privados, acusaron al Gobierno de esas muertes, encarcelaron al presidente y disolvieron las instituciones, pero no contaban con un actor inesperado. El pueblo salió a las calles y se enfrentó a la represión, exigiendo el regreso de Chávez. Mientras tanto, militares leales asumieron el control y restablecieron la democracia.

A partir de 2002, comenzó una etapa caracterizada por la amplia participación popular, proceso que, al mismo tiempo, no tuvo más remedio que lidiar en forma permanente con los sectores económicamente más poderosos, aliados a Estados Unidos y Europa y representados políticamente por la oposición, que unifica a una diversidad de partidos que van desde el centro a la ultraderecha. Estas formaciones son las que rechazan la creación y el creciente protagonismo de las comunas, argumentando que afectan la democracia, al desplazar de sus competencias a las gobernaciones y las alcaldías, órganos de poder regional desde una mirada liberal.

«Esto solo pretende darle más poder al Gobierno central y no al pueblo», fue la opinión del Gobernador de Miranda y referente de la oposición, Henrique Capriles Radonski, cuando se debatía la ley de las Comunas, en 2010. En diciembre de 2012, otro referente opositor, Tomás Guanipa decía: «Se trata de una especie de comunismo que desconoce gobernaciones y alcaldías, en el que una sola persona toma todas las decisiones. Es una copia del modelo cubano». Comparando con la opinión del campesino Retaco, son dos miradas diametralmente opuestas sobre cómo se relacionan las comunas con la democracia. Pero… ¿qué son las comunas?

La democracia «participativa y protagónica»

Es imposible comprender el proceso político denominado Revolución Bolivariana sin conocer y reflexionar sobre el concepto de democracia que sustenta las diferentes posiciones. En medio de una crisis económica y social extendida al sistema político venezolano, el 6 de diciembre de 1998 Hugo Chávez Frías fue elegido sorpresivamente con el 56,20% de los votos.

«Con Chávez manda el pueblo» era su consigna de campaña. La propuesta principal: convocar a una Asamblea Constituyente con el objetivo de reformar el ordenamiento jurídico para hacer «una revolución política pacífica y democrática», incluyendo a los pobres, que en ese momento alcanzaban al 70% de la población. Su primera medida en el Gobierno fue convocar un referéndum –el primero en la historia venezolana–, en el que el 82% de la población apoyó la convocatoria a «refundar el país».Después del trabajo de los constituyentes, se convocó una nueva consulta, donde el 71% de los votos aprobaron la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El texto de la nueva Carta Magna incluía numerosos cambios, entre ellos la introducción de la revocabilidad de todos los cargos y el concepto de la democracia «participativa y protagónica».

Para dar operatividad a este principio, desde los inicios el Gobierno legitimó e impulsó la creación de diversas formas de participación, ligadas a la lucha por el acceso a la tierra, el agua y otros derechos económicos y sociales. Después del golpe revertido en 2002, el Gobierno radicalizó progresivamente su acción. En 2004, Chávez declaró el carácter antimperialista de la revolución bolivariana y pocos meses después, a principios de 2005, proclamó que se orientaba a la construcción del socialismo. En 2006, se sancionó la primera ley de los consejos comunales, espacios comunitarios donde las vecinas y los vecinos pudieran organizarse para decidir sobre aspectos locales, de su barrio o comunidad rural. «Los consejos comunales, en el marco constitucional de la democracia participativa y protagónica, son instancias de participación, articulación e integración entre las diversas organizaciones comunitarias, grupos sociales y los ciudadanos y ciudadanas, que permiten al pueblo organizado ejercer directamente la gestión de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades y aspiraciones de las comunidades, en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social», expresaba la ley.

A la normativa le siguió una verdadera explosión del poder popular. A principios de 2010 se encontraban conformados 31.000 consejos comunales y a fines de ese año, cuando se sancionaron las «leyes del poder popular», muchos de ellos ya se estaban agrupando por proximidad territorial, impulsando la formación de unas 200 comunas. Cada comuna, entonces, es la articulación de una serie de consejos comunales, una nueva instancia política.

​L​a Comuna Agropecuaria Negro Primero, por ejemplo, reúne a 42 consejos comunales, ubicados en un territorio de 39.000 hectáreas, en una zona montañosa de gran belleza, ubicada al sur del estado Carabobo, en el límite con Guárico y Cojedes, otros dos estados del centro-norte del país. Hasta el siglo XXI, la mayoría de sus habitantes estaban desposeídos de la tierra, en su mayoría en manos de latifundistas, que las tenían ociosas o con un bajo grado de utilización. Pero con la ley que enfureció a los empresarios y detonó el golpe de 2002, se organizaron para ocuparla. Luego, comenzaron a impulsar proyectos comunitarios que van desde la educación y la salud hasta la construcción de viviendas y proyectos productivos cooperativos

«Aquí lo que se cambió es la concepción del territorio, una nueva geometría de poder, donde estos nuevos ámbitos se piensan y definen a partir de las necesidades de la gente», explica Retaco. Y agrega: «Nosotros nos venimos organizando desde el 2003, mucho antes que existiera una ley de las comunas, un marco legal que nos reconozca. Comprendíamos que teníamos que forjar una nueva organización, que en un proceso revolucionario todo debe nacer desde lo nuevo. En estos años de revolución, lo más importante que hemos logrado en este territorio es la organización que tenemos. Por ejemplo, aquí, de 1.200 familias, nosotros estamos construyendo viviendas dignas para 420, pero vamos rumbo a ‘rancho cero’ en 2017. Por medio del autogobierno y la autoconstrucción vamos a lograr que ninguna familia viva bajo un rancho, como vivía toda esta población cuando comenzó la revolución».

Confrontando lo que sostiene la oposición, los comuneros y las comuneras explican que no hay una persona que las dirija, sino que se trata de una construcción colectiva. Cada consejo comunal, en asamblea, elige un portavoz. El conjunto forma el Parlamento Comunal, que se reúne como mínimo una vez al mes –en la comuna Negro Primero la frecuencia es semanal– y a su vez elige un consejo ejecutivo . Además, existen comités de gestión –de Tierra y Vivienda, Salud, Educación, Economía y Producción Comunal, Igualdad de Género, entre otros–, que son ámbitos colectivos encargados de articular proyectos y propuestas con las organizaciones sociales de la comuna relacionadas con la temática.

Retaco sostiene que esta propuesta política se fue construyendo no solo con la oposición de la derecha venezolana, sino tensionando el interior del propio chavismo. «A veces hubo forcejeos dentro de las mismas filas revolucionarias con respecto a las comunas. Hay dos Estados, el viejo Estado burocrático y liberal y el nuevo Estado comunal. El camino al socialismo es un camino duro, intrincado. El viejo Estado tiene que estar al servicio del pueblo organizado, para poder demolerlo y recoger solo lo que pueda ser provechoso para la construcción de un nuevo Estado Comunal. La ley es algo que complementa, pero la legitimidad está en lo que hace el pueblo cuando se organiza».

Otros relatos y experiencias similares pueden encontrarse a lo largo y a lo ancho de Venezuela. En estos momentos, al menos 1.200 comunas se encuentran organizadas. Casi todas fueron impulsadas durante los últimos años, y paradójicamente ganaron en articulación e influencia en los últimos dos años y medio, cuando la confrontación política se agudizó y Venezuela volvió a ocupar los titulares de los periódicos del mundo, en un marco de crisis que abre interrogantes sobre la continuidad –y la viabilidad– de la revolución.

Una nueva etapa

Con la desaparición física de Chávez, el 5 de marzo de 2013, un nuevo escenario político se abrió en Venezuela. Cuarenta días después, Nicolás Maduro fue elegido por mayoría (50,61%), aunque con un estrecho margen sobre Henrique Capriles, el candidato opositor, que obtuvo 49,12%, en un marco de gran polarización. Otras cuatro candidaturas lograron, de conjunto, el 0,24%. Los votos blancos y nulos, sumados, apenas alcanzaron el 0,44%. De inmediato, las fuerzas de derecha se negaron a reconocer los resultados y Capriles llamó a «descargar la arrechera» en las calles. Los grupos de choque destruyeron centros de salud, misiones educativas y de alimentación, transportes, edificios públicos y atacaron a grupos identificados con el chavismo, matando a once personas. No lograron encender la mecha de la explosión, pero un año después lo intentarían nuevamente.

A principios de 2014, un sector de extrema derecha de la oposición, liderado por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, convocó a desconocer el orden constitucional para lograr «la salida» del presidente Maduro. Durante tres meses, la violencia se generalizó en 18 municipios gobernados por la oposición, con predominio de sectores de clase media y alta. El saldo: al menos 49 personas muertas, entre ellos ocho efectivos de seguridad del Estado, la mayoría alcanzados por disparos de francotiradores.

Mientras tanto, se desataba una ola especulativa por el control de los productos de consumo, en su mayoría provenientes de la importación. La receta, casi un calco de lo sucedido en 1973 en Chile, era «hacer chillar la economía», controlada en su mayoría por grandes empresas importadoras y distribuidoras. Así, los productos de primera necesidad comenzaron a desaparecer de los supermercados, apareciendo en los mercados de venta informal (llamados buhoneros) a precios más altos, o directamente eran dirigidos al contrabando hacia Colombia. Esto generó una espiral inflacionaria que aún se encuentra en desarrollo.

De acuerdo con la oposición, la causa se debe a las medidas regulatorias, que impactan en la disposición de los empresarios a invertir y, por lo tanto, afectan la producción. Desde esta perspectiva, requiere cesar la intervención estatal, acabar con los subsidios y liberar los mercados. Desde el Gobierno se argumenta que estas medidas implicarían volver a la década de los 90, con graves consecuencias sobre la población. Y responsabiliza a los empresarios por los miles de toneladas de productos que casi todas las semanas se incautan en almacenes clandestinos.

Lo cierto es que, a pesar de las medidas encaminadas a asegurar el normal abastecimiento y a proteger los ingresos a través de sucesivos aumentos de salario, el Gobierno no acierta a controlar la situación. El dólar en el mercado negro se ha disparado hasta valores astronómicos, creciendo cada semana, y la inflación reduce progresivamente el poder adquisitivo de quienes tienen ingresos fijos. Justamente, los sectores populares, la base social del chavismo. Esto tiene implicaciones profundas, en un contexto donde el próximo 6 de diciembre se renueva la totalidad de la Asamblea Legislativa.

Colombia, contrabando y desgaste. A este escenario debemos sumarle el conflicto fronterizo con Colombia. Venezuela y Colombia comparten 2.200 kilómetros de frontera, desde las costas del mar Caribe, en la península de la Guajira, pasando por la cordillera de los Andes y los llanos del Apure y el Arauca, hasta la espesa Amazonía, donde el Orinoco delimita la frontera sur. Aprovechando el diferencial cambiario entre ambos países, se ha organizado un gigantesco negocio de contrabando de gasolina, alimentos y productos de primera necesidad, que en Venezuela se venden a precios muy baratos. Se calcula que durante 2014, al menos un 40% de los productos producidos o importados con subsidios públicos en Venezuela entraron de contrabando en Colombia. Esto no puede suceder sin la complicidad de funcionarios estatales y militares, quienes se benefician individualmente de estas operaciones, acordando con quienes controlan el negocio, en poder de grupos paramilitares. De tal manera, el cierre de frontera decidido por Nicolás Maduro entre agosto y setiembre de 2015 busca terminar simultáneamente con dos problemas: el contrabando y el paramilitarismo.

«La guerra económica impuesta desde hace más de tres años ha mermado las bases del proceso revolucionario, producto de la confusión generada en la psiquis del pueblo venezolano», dice con preocupación Edwin Useche, integrante de la Alianza Sexo Género Diversa Revolucionaria. «El 6 de diciembre se juega la supervivencia de la revolución bolivariana y la transición hacia el socialismo del siglo XXI, además de todos los avances políticos y sociales de estos años», añade. Useche, al igual que gran parte de la militancia chavista, no se priva del espíritu crítico al señalar aspectos centrales que obstaculizan el proceso. «Aún somos víctimas de la burocracia atornillada en las instituciones del Estado, de los sistemas de privilegios que rondan en las altas y medias esferas del poder». Sin embargo, sostiene que continúa apoyando a Maduro: «Mantiene una postura clara frente al imperio estadounidense y en defensa de los pueblos oprimidos, y nosotros y nosotras, junto a él, somos un pueblo convencido de que no hay otra salida sino la de defender –hasta con nuestras vidas, si es necesario– este legado de Chávez».

Estas elecciones, por lo tanto, constituyen un momento clave. Si logra triunfar la oposición, es previsible que la Cámara sea utilizada como plataforma de desestabilización, al estilo de lo sucedido en Paraguay, en 2012, con el Gobierno de Fernando Lugo destituido en un juicio exprés. Si gana el chavismo, se habilitaría la profundización de la revolución, impulsando la construcción del Estado comunal.

Esto implicaría un grado de tensión mayor con sectores poderosos, respaldados por EEUU, que ansía recuperar el petróleo venezolano, del que disfrutó durante todo el siglo XX. Venezuela es la mayor reserva petrolera del mundo, posee enormes cantidades de gas, agua y minerales y una posición geopolítica estratégica. Pero también puede agudizar las contradicciones en el seno del chavismo, donde coexiste una diversidad de opiniones sobre el rumbo a seguir. «La situación económica ha creado un clima de tensión que atenta contra la revolución. Lo que se escucha en la calle es malestar, rabia y desespero. No hay nada claro y siento que el pueblo espera una respuesta firme de parte del Gobierno. En estos últimos dos años la gente se ha desgastado muchísimo con el tema de la comida y los productos básicos. La derecha lo supo hacer bien», analiza Francis Monterola, una joven militante feminista oriunda del estado Monagas, al oriente, justo arriba del mítico río Orinoco.

Ante este escenario crítico, señala que «es necesario que el pueblo comunero avance rápidamente en su consolidación como pueblo-gobierno, capaz de planificar y administrar sus necesidades y proyectos con completa autonomía, incluyendo la producción y la distribución de bienes. Tenemos claro que no todo lo que está dentro de la Asamblea Nacional en este momento, ni quienes vienen –incluso si gana el chavismo–, están a favor de la organización comunal, pues no les conviene. Muchos están ligados al poder de las gobernaciones y alcaldías, y saben que si se consolida el Estado comunal perderán su poder», manifiesta.

De modo que, sea cual sea el resultado electoral, los antecedentes, los intereses en juego y el grado de confrontación política dan pie para imaginar una situación de crisis política general, donde nada será fácil. «Seguro que nada es fácil», parece decir José Retaco cuando se le pregunta por el devenir del proceso. Mira sereno y concluye, pensativo: «Si en cada una de nuestras luchas, en cada una de nuestras contradicciones, hemos triunfado y avanzado, la causa es la unidad del pueblo».

#QueTriunfeLaPazEnVenezuela

Las noticias más censuradas sobre las elecciones en Venezuela

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La oposición venezolana participa directamente y ha avalado sin objeciones las 19 auditorías realizadas hasta ahora al sistema electoral con miras a los comicios parlamentarios de este domingo 6 de diciembre. Sus técnicos, expertos con credenciales incuestionables y seleccionados por los propios partidos opositores, están acreditados también para las cuatro auditorías restantes, del total de 23 que estable el Poder Electoral en Venezuela para este proceso. Esta noticia no ha sido publicada en medios internacionales.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha prestado apoyo técnico para las elecciones primarias celebradas por la autollamada Mesa de la Unidad Democrática (Mud), que agrupa partidos de la derecha. El 17 de mayo de este año, la MUD celebró elecciones en 33 de los 87 circuitos electorales del país, para elegir a 42 de sus 167 candidatos a la Asamblea Nacional. Ese proceso fue organizado técnicamente por el CNE con la misma plataforma electoral que se utilizará el 6D. Esta información tampoco ha sido publicada por la prensa extranjera.

Las empresas de comera del país dieron amplia y destacada cobertura, como un “hecho político”, al asesinato del dirigente del partido Acción  Democrática (AD) en Altagracia de Orituco, Luis Manuel Díaz, tras finalizar un acto proselitista en esa localidad del estado Guárico. En cambio, las investigaciones que han revelado que el fallecido dirigente de AD tenía un expediente policial por diversos delitos y que el móvil del crimen fue una disputa entre bandas delictivas que  operaban en el estado llanero, han sido silenciadas internacionalmente.

La profusión de denuncias y ataques contra el Consejo Nacional Electoral contrasta con el ocultamiento de noticias como la organización por parte del árbitro electoral venezolano de las primarias de la derecha para elegir a su candidato presidencial de 2012, Henrique Capriles; y de los comicios internos del partido de extrema derecha Voluntad Popular, celebrados en julio de 2011 y en los que fue electo como coordinador nacional Leopoldo López, sentenciado por la justicia venezolana por su responsabilidad en acciones de violencia relacionadas con el plan golpista que en 2014 cobró la vida de 43 personas.

En todos los procesos electorales del país son acreditados observadores nacionales. Para las parlamentarias del 6D están habilitadas organizaciones como Red de Observadores Electorales de Venezuela, Fundación por un pueblo Digno, Observatorio Electoral Venezolano, Proyecto Social y Asamblea de Educación muchas de ellas cercanas a la oposición, que han presenciado y certificado las auditorías y demás actos fijados en el cronograma electoral. Sin embargo, medios foráneos optan por ignorar esta realidad.

Tampoco es noticia la presencia de acompañantes internacionales, que cumplen con sus labores en país de acuerdo con las normas y leyes vigentes, además en plena concordancia con el cronograma publicado desde principio de año por el CNE. Ni lo son las credenciales técnicas de los acompañantes del Consejo Latinoamericano de Expertos Electorales (Ceela) y de la misión de
Unasur, ni los perfiles de los invitados del Poder Electoral y las organizaciones políticas.

Las noticias censuradas sobre las elecciones parlamentarias en Venezuela forman parte de una campaña de descrédito que favorece las falsas denuncias de fraude y abona el camino al desconocimiento de los resultados y a la violencia. Esa campaña se alimenta también de mentiras como la supuesta suspensión o limitación de las elecciones en los 23 municipios fronterizos
de Táchira, Zulia, Apure y Amazonas, que se encuentran en un estado de excepción para enfrentar el paramilitarismo y contrabando que no tiene implicación alguna en los derechos políticos, y en los que, por tanto, se realizarán los comicios en las misma condiciones que en el resto del país.

#El6DGanaChavez

Pinochetistas y neoliberales en la ofensiva contra Venezuela

elecciones en venezuelaPor Ivan Muñoz Rojas *

Estamos a  horas del vigésimo proceso electoral que vive Venezuela de los cuales 18 han resultado favorables a las fuerzas que apoyan la Revolución Bolivariana y uno ganado por la oposición, procesos electorales que se han verificado bajo un sistema totalmente automatizado, el más moderno a nivel internacional, auditado en todas sus fases, alcanzando hasta 250 auditorías distintas verificado además por la figura de los “acompañantes” o expertos de los organismo electorales de diversos países, todo regulado por el Reglamento General de la Ley Orgánica de Procesos Electorales y regida por Consejo Nacional Electoral de Venezuela, ente  autónomo con carácter de poder de estado.

Uno de los participantes en estos proceso ha sido el ex presidente Jimmy Carter quien en más de una ocasión ha manifestado su aprobación al sistema, bajo estas condiciones este 6 de diciembre entre otros organismos y diversos, convocados participara UNASUR con 50 personeros, informa el ex presidente de Colombia Ernesto Samper y con el acompañamiento de Leonel Fernández ex presidente dominicano, a más de otros ex dignatarios como Rodríguez Zapatero de España, Martin Torrijos de Panamá, ellos si  atenidos a la legislación vigente. El  rol de acompañantes está regido por la institucionalidad  en contraposición a la injerencia bulliciosa o provocadora de los “invitados de piedra” de la derecha internacional, opositores recalcitrantes al gobierno bolivariano cuyo objetivo es inmiscuirse e intervenir  en el proceso atropellando la normativa eleccionaria y desautorizando al Consejo Nacional Electoral para crear un escenario de caos que justifique la intervención extranjera.

Pese a estas garantías comprobables, la feroz campaña mediática no descansa tras el objetivo de acusar de fraude y crear condiciones para abortar la Revolución Bolivariana.  ¿Porqué…?,  tras  las reservas de petróleo y gas más ricas del globo y porque las políticas aplicadas por el gobierno bolivariano tienen como objetivo fundamental servir al pueblo, terminar con la pobreza y para ello interviene la banca, la distribución de energía, las telecomunicaciones, la concesión de autopistas, propiciando salud publica preventiva, la educación gratuita,  la distribución  de viviendas, etc, etc, y esto…, afecta el mercado, altera el lucro, entonces el amo del norte, las oligarquías y derechas del orbe , deciden terminar con este modelo democrático emergente  a cualquier  costo para restablecer el neoliberalismo salvaje que les genera ganancias  sin medida  ni control.

Tras el sórdido objetivo de derribar al gobierno constitucional del presidente Maduro  fabrican  un ambiente propicio utilizando el descomunal aparato mediático, recurriendo a  insólitas provocaciones, entre otras, a un coro de personajes  que súbitamente se preocupan por la democracia: David Cameron, Mariano Rajoy, el director del club de ex presidentes anti Venezuela, Felipe González y  Ricardo Lagos, el mismo que junto a Soledad Alvear  apoyaran el golpe contra el presidente Chávez en 2002 en un bochornoso error de cálculo político,  fracasado el intento se lavaron cual Pilato las manos culpando al embajador chileno  en Venezuela Marcos Alvarez, Lagos reincide junto  a Cameron y Rajoy corresponsables de las agresiones militares que afectan al medio oriente y la crisis migratoria a Europa, intervienen sibilinamente en los asuntos que compete resolver al pueblo y gobierno de Venezuela y se confabulan con los extremistas sediciosos que ocasionaron la asonada  violenta en febrero de 2014 que costó la vida a 43 personas entre ellas nuestra compatriota Gisela Rubilar.

Otro eslabón en la campaña  de intoxicación  informativa pro zozobra y violencia en torno a las elecciones de este 6 de diciembre ha sido la maliciosa manipulación  de un hecho policial entre delincuentes en que pereció el ciudadano Manuel Díaz, vinculado a una mafia y que el Ministerio Publico de Venezuela investiga  imputando a los presuntos autores, el  hecho delictivo se utiliza para intentar victimizar a la diligente activista de la derecha venezolana Lilian Tintori quien  se desplaza  por el mundo a la velocidad  de un astronauta y en su paso por Venezuela acusa que habría sido víctima asociada a  este hecho, se  logra  confundir generando reacciones emocionales y políticas, ahora la señora Tintori en Paraguay gestiona la iniciativa de Macri en el sentido  lograr la salida de Venezuela del Mercosur.

Esta descomunal ofensiva del imperio, de la oligarquía continental, de las fuerzas de derecha del orbe en contra de la Revolución Bolivariana amerita que los demócratas  de Chile denunciemos las maniobras de este siniestro libreto  conspirador y que en nuestro país es impulsado por el maridaje entre los herederos de Pinochet y los defensores a ultranza de neoliberalismo que alegando sibilinamente defender la democracia boicotean al mismo tiempo la posibilidad de terminar con la constitución impuesta durante la dictadura cívico militar de Pinochet y amagan las reforma que crean base para cambios mayores que nos sumen a los procesos por la liberación del continente. En suma en Venezuela se verifica la confrontación entre el proceso liberador del continente y el regreso al pasado que intenta recomponer el patio trasero de Estados Unidos.